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Ideas socio-económicas y políticas de Manuel Oribe


Por Jorge Pelfort e Ignacio Pérez Borgarelli


Por Jorge Pelfort e Ignacio Pérez Borgarelli
El 1º de Marzo de 1835, llegaría a la presidencia don Manuel Oribe, tuvo que hacerse cargo de un gobierno totalmente endeudado por el presidente anterior, Fructuoso “El Padrejón” Rivera, este a su vez, había delegado el gobierno al plutocrático circulo formado durante la dominación brasileña, el “grupo de los 5 hermanos”, que habían despilfarrado las arcas del Estado. Rivera siempre no se consideró apto para los asuntos públicos, prefería “la tranquilidad” de su estancia de Durazno.

DESCRIPCION IDEOLOGICA DEL PARTIDO BLANCO Y FEDERAL Y DEL PARTIDO COLORADO Y UNITARIO


El Partido Blanco, representaba en aquellas épocas a las grandes masas rurales y populares de la campaña, heredero – como veremos más adelante – de la política federal artiguista; representó una opción para los más humildes y postergados, el federalismo y sus caudillos – hombres sencillos, democráticos y nacionalistas- fueron la representación de la democracia, pues comprendieron las necesidades de las masas.
Esto lo deja demostrado la sesión del 8 de febrero de 1841 en el Parlamento francés, donde habló Francisco Guizot, Ministro de Negocios Extranjeros de Francia, diciendo lo siguiente a raíz de la intervención francesa al río de la plata:
“Hay en los estados de América del Sur dos grandes partidos, el partido europeo – los unitarios y colorados - y el partido americano – los federales y los blancos -. El europeo ‘menos numeroso’, comprende ‘Los hombres más esclarecidos, los más familiarizados con las ideas de la civilización europea’. El otro partido, ‘más apegado al suelo impregnado de las ideas puramente americanas’, es el de los campos. Este partido ha deseado que ‘La sociedad se desarrollará por sí misma, a su modo, sin préstamos, sin relaciones con Europa’. El Ministro explica que en este partido americano, “puramente nacional”, ha caído el poder, y que el triunfo de Rosas en la Argentina, después de once años, es la expresión del hecho.
El General Rosas – aliado de Oribe y de todos los blancos - es el jefe del partido de los campos y el enemigo del partido europeo”. Y para hacer comprender nuestra situación a los franceses, la compara con la de España, en donde los joselinos, los hombres más esclarecidos y más avanzados, “se habían desprendido de los modos, de las creencias, de las costumbres nacionales” (al igual que los unitarios y los colorados de la Defensa de Montevideo) y no eran el verdadero partido nacional.
“No representan el auténtico ser latinoamericano, sino los ecos de Europa entre nosotros. Rosas ha querido construir una patria con un alma propia, que la sociedad argentina se desarrolle por sí misma, representando también todo lo rioplatense y el apego al suelo.”


NACIONALISMO


Agravando la situación financiera, el gobierno de Oribe rechaza el empréstito ofrecido por Inglaterra a cambio de un Tratado de Navegación y Comercio igual a los ya firmados por los británicos con Méjico, Venezuela, Colombia y Argentina.
Según Vivián Trías ("El Imperio Británico en la Cuenca del Plata"), cuantiosa suma de libras costó al Foreign Office alguno de dichos logros y agrega:" El único país que se negó a suscribir el tratado "tipo" fue Uruguay. Su presidente, el Brigadier General don Manuel Oribe, entendió que sus exigencias lesionaban la soberanía nacional" y luego ante ello, la cancillería de Oribe comunicará a Giró:
“No dudo que el gabinete inglés coadyuvaría a la negociación del empréstito y aún nos regalaría la cantidad pedida a cambio de un tratado degradante; pero entiendo que nosotros no debemos vender el país y que seremos pobres pero decentes”
Esa defensa a todo trance de la soberanía no demorará en volver a manifestarse. Descartado el lesivo empréstito británico, el auxilio vital se insinúa ahora desde Río de Janeiro. Hasta allí ha comisionado Oribe al Dr, Villademoros - su futuro Canciller hasta el fin de la Guerra Grande- para convenir con el Imperio la fijación definitiva de nuestros límites y concomitantemente, el cese del apoyo rio-grandense a la rebelión riverista.
Como las instrucciones de Villademoros exigían la fijación de los límites del Tratado de San Ildefonso de 1777, el canciller norteño, también interesado en la paz fronteriza, juega una carta que cree infalible y que el propio enviado diplomático juzga oportuno transmitir a su gobierno:, el reconocimiento de la soberanía brasileña sobre las Misiones Orientales, algo que recién obtendrá Brasil tras consumarse la derrota de Oribe en la Guerra Grande.
La respuesta del Presidente es categórica e incluso implica un reproche a su enviado por haber considerado la viabilidad de la propuesta, ya que "... ninguna indemnización será capaz de compensar lo que perdería la República perdiendo sus antiguos límites y el
engrandecimiento a que debe esperar con la posesión de ellos, mayormente cuando mira limitada su creciente prosperidad a los estrechos contornos que la rodean ".
Era ni más ni menos que el fiel cumplimiento del artículo 9e de las instrucciones de 1813. Y vaya si tampoco estaba dispuesto Manuel Oribe a vender "... el rico patrimonio de los orientales al bajo precio de la necesidad".


UN MENSAJE REVOLUCIONARIO


Como las necesidades de dinero para llenar la arcas vacías por la administración de Rivera no pueden postergarse, el Presidente debe apuntar ahora sus baterías fronteras adentro, implantando un impuesto a la ganadería, otro a los alquileres de las fincas urbanas y un tercero -éste de carácter provisorio- a todo sueldo o pensión superior a los 500 pesos anuales.
Pero el Mensaje presidencial elevado ante la Cámara con fecha 21 de marzo de 1836 - al año y semanas de haber asumido- colmará toda medida, sorprendiendo a las clases ilustradas con un plan socio-económico -y aún alguna insinuación de futuro- Transcribiremos algunos aspectos del manuscrito original que logramos ubicar -mal archivado por entonces en los subsuelos del Palacio Legislativo- y que presenta alguna significativa diferencia con la versión de Jacinto Carranza ("Oribe y los Proyectos del Partido Blanco Nacional")
El Presidente Oribe urge poner coto a las maniobras que se perpetran con la introducción y fabricación de moneda: "Este fraude es de tanta mayor trascendencia cuanto que gravita inmediatamente sobre las clases INDUSTRIOSAS Y ASALARIADAS del país...El deseo insaciable de ganancia alhajado por la impugnidad no sólo ha traspasado los límites de lo lícito, sino que se ha convertido en robo descarado y en una escandalosa violación de la república".
En cuanto al desarrollo de la agricultura, el mensaje se complace en señalar que "... vaya adquiriendo un aspecto tan interesante en medio de su natural atraso. Una de las causas impeditivas de su desarrollo particularmente en los departamentos de la campaña, es sin duda alguna la ACUMULACIÓN DE MUCHA TIERRA EN POCAS MANOS; pero el remedio pronto para este mal se oculta bajo el derecho sagrado de la propiedad, y es preciso LIBRARLO ENTERAMENTE A LOS PROGRESOS DE LA POBLACIÓN.”
El hecho es que un año de experiencia en el cargo había bastado a Oribe para, haciendo a un lado asesorías y tutelas, aquilatar con criterio propio la raíz de los males que aquejaban a la sociedad oriental. Pero una urdimbre de intereses -que rebasaban nuestras aún bastante teóricas fronteras-comienza a erizarse en contra del indócil gobernante.
Entre sus auxiliares de primera hora forman los principales militares y políticos del unitarismo porteño, que ven en nuestro país la base indispensable para organizar su campaña en contra del gobernador porteño Juan Manuel de Rosas. Su paso previo ineludible es el derrocamiento del gobierno oriental, al que acusan de connivencias indebidas con el caudillo bonaerense.


LIBERTAD DE LOS ESCLAVOS Y NUEVOS ENEMIGOS


Derrotados Rivera y el unitario Lavalle en Carpintería, el Presidente intenta poner en práctica sus ideas en el devastado país. De acuerdo con el Mensaje del 36, en junio de 1837 estampa su firma a una ley antiesclavista que declara nulas las patente de los barcos dedicados al inicuo tráfico, y en virtud de la cual, los negros introducidos a partir de la fecha, eran declarados "libres de hecho y derecho'' tras un imprescindible período de adaptación bajo tutela de tres años, considerando que arribaban a un medio totalmente desconocido, donde ni siquiera podían expresarse ni entender.
Nuevos y poderosos enemigos generará a Oribe esta preocupación por los derechos de gente tan desvalida. La medida afectaba principalmente a los influyentes terratenientes brasileños de nuestro país que veían así retaceada esa fuente de mano de obra barata, así como a los propios "fazendeiros" de Río Grande, que vislumbraban la inminente fuga de sus esclavos hacia esta república .
Cuatro meses después (12.10.1837) nuevamente invaden desde Brasil, muy bien pertrechados de armamento y caballadas, Ri-vera y Lavalle, derrotando al presidente Oribe en Yucutujá y a su hermano Ignacio en Palmar. El tratado del Cangüé, firmado por los invasores con el gobernador riograndense José de Mattos (21.8.1838), garantizaba a Rivera la presidencia prácticamente vitalicia del Estado Oriental. La intervención abierta de la escuadra francesa contra Oribe constituirá el detonante final de su caída. Los esclavos bajo tutela a liberarse en 1840, verán postergarse por más de un lustro sus ansias de emancipación.
Con toda razón expresa el historiador Carlos Machado ("Historia de los Orientales") que Oribe "... siguió una política interna-cional de signo independiente que provocó la hostilidad inglesa, la enemistad de Francia, el rencor del partido unitario porteño, el malestar en Río y el disgusto de los riograndenses de Piratinhí ... El 12 de noviembre de 1855 murió Manuel Oribe. A siglo y pico ya se le debe la revaloración histórica correspondiente. Con pocas figuras han sido tan mezquinos sus opositores".
Afirma por su parte Oscar Bruschera (o.c): "A Manuel Oribe se le valora como fundador del Partido Nacional; sin embargo, por su concepción del Estado, su americanismo y su sentido nacional -qué duda cabe- que es una figura para el país todo".

 

 

Boletín Nº3