Breve historia de Juan Manuel de Rosas


Por Ignacio Pérez Borgarelli


“Todavía Rosas, - una poderosa figura de estilo prusiano -, represento una aristocracia en contra el jacobinismo” – Oswald Spengler. Años Decisivos

EL RÍO DE LA PLATA ANTES DE ROSAS

Remontándonos a las épocas del Virreinato, el aventurero inglés  William Parish Robertson que visito nuestras tierras, conoció a Artigas y también a José de San Martín, deja en evidencia el grado de la penetración económica Inglesa que se vivía aun en las épocas de la colonización española:
  “Las manufacturas inglesas se han hecho hoy artículos de primera necesidad en las clases bajas de Sudamérica. El gaucho se viste en todas partes con ellas. Tómese todas las piezas de su ropa, examínese todo lo que le rodea, y exceptuando lo que sea de cuero, ¿Qué cosa habrá que no sea inglesa? Si una mujer tiene una pollera, hay diez probabilidades en contra de una de que será manufactura de Manchester. La caldera u olla en que concia su comida, la taza de loza ordinaria en la que come, su cuchillo, sus espuelas, el freno, el poncho que lo cubre, todos son efectos  llevados de Inglaterra”

Carlos Machado, citando al historiador argentino Halpering Dongui menciona: “esos sarapes hechos en Glasgow al gusto mexicano, que son en Saltillo más baratos que los de Saltillo; esos ponchos hechos en Manchester al modo de la pampa, malos pero también baratos, la cuchillería `toledana` de Sheffield…”
 Todo este comercio de artículos de primera necesidad para las “clases bajas de Sudamérica” (diría Robertson), se realizó en su totalidad clandestinamente - mediante el contrabando - durante toda la era de dominación española sobre el continente americano, sin contar el tratado Apodaca-Canning de 1809 por el cual el Imperio Español le otorgaba a Inglaterra facilidades en el comercio a los anglosajones para que estos se dispusieran a ayudar a los ibéricos en su resistencia frente a Napoleón, Inglaterra tenía una necesidad imperante de legalizar ese comercio por vía de la conquista de Hispanoamérica o por vía de apoyar Independencia de las mismas colonias hispanoamericanas. Debemos de recordar que la independencia de Estados Unidos significó para el Imperio Británico la pérdida de un mercado muy importante que resintió su actividad productiva y comercial; a ello se le sumó el bloqueo napoleónico.
Castlereagh, Ministro de Guerra y futuro Ministro de Relaciones Exteriores británico seria contundente con sus declaraciones hechas el primero de mayo de 1807, ocasión de los sucesos de las Invasiones Inglesas:
“Debemos actuar de manera acorde a los sentimientos y los intereses del pueblo sudamericano (…) debemos abandonar la esperanza de conquistar la extensa región contra el temperamento de su población (…) sí nosotros nos acercamos a ellos como comerciantes y no como enemigos, podríamos dar energía a sus impulsos locales y conseguiríamos abrogar las prohibiciones contra nuestro comercio. Que es nuestro gran interés, es absolutamente indispensable que nosotros no nos presentemos bajo otro aspecto que el de auxiliares y protectores”
Luego de sobrevenida la independencia de las Provincias Unidas del Rio de la Plata, los sucesivos gobiernos unitarios impulsaron políticas económicas librecambistas, parecería que la profecía del inglés Coldan se cumpliría; la de que “Inglaterra será el taller del mundo, y América del Sur su granja”


ROSAS AL PODER


El 1ero de diciembre de 1828, los principales jefes del partido unitario conducidos por Juan Lavalle se sublevaron contra la administración federal de Dorrego. Dorrego marchó a la campaña en procura de apoyos entre los que se consideraba decisivo el de Rosas a pesar de esto, Dorrego es fusilado por los unitarios, los que crean una situación de gran inestabilidad en toda la Confederación Argentina. Rosas, enterado de la muerte de Dorrego,  derrota a Lavalle en la batalla del Puente del Márquez el 25 de abril de 1829 y lo forzó a negociar para impedir una debacle a su causa, se llegó al Tratado de Barracas, por el cual Lavalle abandonaba la gobernación de Buenos Aires, tras lo cual, este se retira a Montevideo. El 1º de diciembre se restablece le legislatura provincia disuelta cuando la caída de Dorrego, y el 6 de ese mismo mes Juan Manuel de Rosas asumía como gobernador de Buenos Aires, con poderes extraordinarios, gobernó tres años, en los cuales repele a las fuerzas unitarias, logra establecer la paz y es nombrado Restaurador de las Leyes, luego dimite y realiza una “Campaña del desierto”, el vacío que ocasiono al dejar el poder, abrió un periodo de convulsiones que se extendió entre 1833 y 1835. En octubre de 1833 el gobernador Balcarce decidido someter a juicio al periódico El Restaurador de las Leyes, obviamente rosista. El 10 de octubre se fijaron carteles en Buenos Aires anunciando que el fiscal Agrelo acusaría al Restaurador de las Leyes. Esto fue entendido por los rosistas como que el acusado era el propio Rosas, y convocaron a una demostración en Barracas, organizado por doña Encarnación, la mujer de Rosas. Fue una autentica sublevación: “La ciudad es paralizada por el abandono del trabajo de obreros, artesanos, peones, modestos comerciantes. No hay mercados, muchos negocios cierran y escasean las vituallas”, escribe el historiador Vivián Trías. Luego de la muerte de Quiroga en Barranca Yaco, Rosas en 1835 llega al poder nuevamente, estableciendo leyes que se harían fundamentales en su gobierno.


REBELIÓN EN LA GRANJA: COMERCIO E INDUSTRIALIZACIÓN DE LA CONFEDERACIÓN


Por lo general los historiadores de la tendencia mitro-marxista e ingleses le retrucan a Rosas su supuesto “centralismo”, John Lynch, de esta tendencia, que es fervorosamente leído por sus acólitos; los estudiantes del IPA (Instituto de Profesores Artigas). Si bien es cierto que Buenos Aires era el único puerto de la Confederación Argentina, esto era porque el transporte por el río Paraná se hacía dificultoso a los buques de gran calado movidos a vela.                  

La ley de aduana de 1835 y el impedimento de los bloqueos a las importaciones, habían desarrollado la industria, especialmente en los ramos del vestido, artesanía fina, incipiente fabricación de azúcar en Tucumán, y destilación de alcoholes en Cuyo y provincias del noroeste argentino. Por ejemplo,  Córdoba era “el centro productor de los tejidos de lana que tienen  nombradía merecida  y aventajan cuando son esmeraldas cuanto se importa del extranjero” dice el historiador revisionista José María Rosa, en San Luís “fabricándose ponchos de lana de excelente calidad y una bayetilla que tiene mucho consumo en aquella provincia y en Mendoza”. Los tejidos de algodón de Catamarca “tienen fama de ser mucho mejor que los de otras provincias”. El cultivo del azúcar, iniciado en Tucumán en 1821, languidecerá hasta 1835 cuando recibe el fuerte impulso de la ley de Aduana y con sus aranceles diferenciales, estas mismas prácticas arancelarias se imponían sobre los productos de las demás provincias. La capital de la Confederación se había convertido – al decir de Moussy – en “un gran taller industrial”. El censo de 1853 muestra el floreciente Estado. La mitad de sus maestros eran extranjeros, pero los oficiales y aprendices pertenecían al país. La primera fábrica de vapor, el molino San Francisco fue establecido en 1846. El Historiador José María Rosa nos dice: “por la prosperidad del comercio e industria y su gran demanda de brazos, los salarios de la Confederación estaban entre los más altos del mundo. Esto producía la inmigración de campesinos irlandeses y vascos, marinos y artesanos españoles y genoveses, maestros alemanes y obreros de toda Europa”


EL CAUDILLO DE LOS INDIOS


El profesor argentino Jorge Oscar Sulé, demuestra reveladores datos en uno de los libros claves para entender el trato entre Juan Manuel de Rosas y los indios, en su libro: “Rosas y sus relaciones con los indios”,explica que Rosas  procuró que los indios se dedicaran a distintos cultivos que significó un alejamiento sin retorno al nomadismo y un decisivo paso al sedentarismo definitivo en las que la práctica de la agricultura va originando otros sentidos y haciendo nacer otros conceptos como el tiempo, la espera, el ahorro, de imposible desarrollo cuando se vive en trashumancia, en el simple recurso del malón y en la alimentación de subsistencia.
El cacique Rondeau, en carta del 6 de octubre de 1833, entre otras cosas le comenta a Rosas, lo siguiente: “(…) También le hago saber a SE. Que ya estamos muy empeñados en sembrar todos los Yndios y este año he dado fuertes órdenes para trabajar, ya tengo bueyes, aros y yugas pa. sembrar y todos están muy empeñados en sembrar(…)”

Desde Tapelqué, en carta del Comandante Bernardo Echavarría del 15 de diciembre de 1834, se le informaba a Rosas que: “(…) el Casique Reylef, es hombre de mucho juicio y muy laborioso, tiene una chacra bastante grande de maíz, porotos zapallos, papas y otras porciones de cosas y sus indios casi todos trabajan (…)” (sic)


Entre estas medidas, también se cuentan, la prohibición del arresto de indios por deudas de dinero, el desarrollo de las artesanías del tejido, el estímulo a las artesanías de cuero, la protección del indio al abuso de los dueños de las pulperías. La investigadora Irma Bernal, que no integra o no pertenece a la corriente historiográfica del Revisionismo Histórico, afirma lo siguiente. “Rosas favoreció la entrega de tierras a los soldados o colonos que allí fuesen”, o sea a los sectores más humildes de la población, y que en relación con los indios “Rosas trabajo arduamente para lograr que estos, no solo aprobasen la fundación de las nuevas poblaciones de la frontera, sino que además fueran a establecerse cerca de ellas”.
Los distintos grupos indígenas ocupando extensos territorios pero al lado o en las cercanías del fortín, no solamente constituían un refuerzo a la milicia del fortín, sino que a la reciproca se sentían defendidos por la fuerza de la guarnición. Si no hubiera sido por esta presencia, muchas tribus hubieran sido eliminadas por el inacabable antagonismo inter-tribal que entre ellas existía.          

Fue tal la impresión grávida sobre las mentes y las conciencias del pueblo indígena, que hacia 1882, efectivos del ejército, persiguiendo a Manuel Namuncurá, los oficiales encontraron a una hermosa niña que su abuelo, un anciano cacique le había puesto “Manuelita Rosas Calfucurá”                                               

Cunninghame Graham 20 años después de la caída de Rosas, vio a los últimos gauchos de la frontera gritar desafiantes ¡Viva Rosas!, entre los diversos relatos queremos rematar este capítulo con una carta del Cacique Pampa Cipriano Catriel: “Nuestro hermano Juan Manuel indio rubio y gigante que vino al desierto pasando a nado el Samborombón y el Salado y que jineteaba y boleaba como los indios y se loncoteaba con los indios y que nos regaló vacas, yeguas, caña y prendas de plata, mientras él fue Cacique General nunca los indios malones invadimos, por la amistad que teníamos por Juan Manuel. Y cuando los cristianos lo echaron y lo desterraron, invadimos todos juntos”.


EL COMIENZO DEL FIN


Como dejamos explícito en el anterior artículo titulado “Las ideas socio-económicas y políticas de Manuel Oribe”, el Partido Federal, representaba en aquellas épocas a las grandes masas rurales y populares de la campaña, heredero de la política federal artiguista; representó una opción para los más humildes y postergados, el federalismo y sus caudillos – hombres sencillos, democráticos y nacionalistas-  fueron la representación de la democracia, pues comprendieron las necesidades de las masas, estas políticas tendientes a apoyar a las clases populares, contravenía los intereses del Imperialismo Británico y de Francia, que bloqueo el Puerto de Buenos Aires e intentó trasgredir la jurisdicción que tenía la Confederación Argentina sobre uno de sus principales ríos Internos: El Paraná, vía hacia el Paraguay.
Ante estos Intentos, se produjeron uno de los combates más significativos e importantes de la Historia del Continente, la Batalla de Vuelta de Obligado, por la cual, gauchos que tenían cañones y baterías de la época de las guerras por la Independencia y en desventaja numérica se enfrentaron, desde la tierra,  a una poderosa escuadra anglo-francesa que contaba con algunos novedosos buques a vapor, el objetivo de los anglo-francesas era introducir sus manufacturas hacia las provincias y el Paraguay. Los argentinos y su tenaz y valerosa resistencia en contra del Imperialismo, vencieron luego en diversos combates como la Batalla del Quebracho, demostraron que los argentinos “no eran empanadas que se comen con solo abrir la boca” (Al decir del libertador San Martín).
Descripción: C:\Documents and Settings\Ignacio Pérez\Escritorio\obligado_bateria.jpg

 

 

 

 

 

 

 

Luego de varios sucesos, los imperialistas se retiraron, incapaces de contrarrestar la animosidad latente de un pueblo rioplatense que había jurado vencer o perecer en el intento.

Montevideo, que contaba dentro de sus habitantes con más mercenarios extranjeros que orientales, era el único punto que ofrecía resistencia a Rosas, luego de que la ciudad quedo desprovista de provisiones ante la id a de los anglo-franceses y el eventual bloqueo por el almirante argentino, Brown, la defensa no tenía solución, era inevitable la caída de Montevideo, hasta que el diplomático colorado Andrés Lamas, obtenía del Imperio del Brasil (el Imperio del Brasil para Vivían Triás es un “sub-imperio” del Imperialismo Británico) el compromiso de este de intervenir en el conflicto a favor de los colorados y del gobierno de la Defensa de Montevideo. Quien daría el golpe de muerte, sería el general entrerriano Urquiza, que rompió la alianza con Rosas a favor del bando contrario, la suerte estaba echada, ante una gran deserción en masa, el General Oribe – aliado desde siempre con Rosas -  capitula en dudosas condiciones, las fuerzas federales conducidas por el mismo Rosas, chocan con la coalición colorado-brasileña- unitaria en la Batalla de Caseros, las fuerzas federales terminan  siendo derrotadas, el Restaurador se reúsa a usar las tropas indígenas auxiliares -sus antiguos amigos -  que eran de gran  número y que podían balancear la Batalla a su favor, la historia de Rosas había llegado a su fin.